La fauna, dos costas, un historial ambiental que resiste la verificación y ese momento del cuarto día en que unas vacaciones empiezan a convertirse en un plan.
Casi todo el mundo llega a Costa Rica con boleto de regreso y un plan flojo. Y en algún momento del cuarto día — normalmente en carretera con las ventanas abajo, o en una terraza a las seis de la tarde, cuando la luz se pone naranja y los monos congo arrancan en el valle de al lado — aparece otra idea: ¿y si me quedo a vivir aquí?
Hemos visto esa idea convertirse en una compra suficientes veces como para reconocerla. Estas son siete de las razones por las que sigue pasando, y cómo se ve cada una cuando dejas de ser visitante y pasas a ser residente.
1. La fauna llega hasta tu casa
Tucanes, perezosos, lapas rojas, cuatro especies de mono y colibríes que adoptan el bebedero del jardín como propio. Costa Rica alberga cerca del 5% de las especies conocidas del planeta en apenas un 0,03% de la superficie terrestre.
Lo que sorprende a quien se muda es que nada de esto se queda dentro de los parques nacionales. Una casa con árboles detrás tiene un concierto al amanecer que nadie pidió y que nadie quiere perder: los monos congo a las cinco de la mañana cuestan al principio, y un día se vuelven simplemente el sonido de casa.
Si eso es lo que te atrae, conviene comprar pensando en ello: un lote que conserva sus árboles maduros, o que colinda con una zona protegida o un corredor biológico, te da esto cada mañana. Un lote pelado, no.

2. Dos costas, y no se parecen en nada

El Pacífico pone el surf y los atardeceres: las playas largas y claras de Guanacaste al norte, la península de Nicoya por Santa Teresa y Mal País, y bajando, Jacó, Manuel Antonio, Dominical y Uvita. El Caribe es otro país: agua más calmada, comida y música afrocaribeñas y un ritmo que hace ver ajetreado al Pacífico.
Un apunte práctico para compradores, porque toma a mucha gente por sorpresa: los primeros 200 metros desde la pleamar son Zona Marítimo-Terrestre, que se tiene en concesión municipal y no en propiedad plena. Hay excelentes propiedades costeras justo detrás de esa línea, con título ordinario. Lo explicamos en nuestra guía para comprar en Tivives.
3. El historial ambiental es real
Esta es la parte que suele repetirse a la ligera, así que van los datos que sí se sostienen. La cobertura forestal cayó hasta cerca de una quinta parte del país a finales de los ochenta; hoy ronda la mitad. Alrededor de una cuarta parte del territorio tiene alguna figura de protección. Y la electricidad lleva casi una década por encima del 98% renovable: sobre todo agua, luego geotermia y viento.
El giro se logró pagándolo: desde finales de los noventa se remunera a los propietarios por mantener el bosque en pie, con fondos que salen en parte de un impuesto a los combustibles. Una corrección necesaria: la vieja promesa de «carbono neutral en 2021» nunca se cumplió y hoy la sustituye el Plan Nacional de Descarbonización, con meta de cero neto en 2050.

4. La aventura es un sábado, no unas vacaciones

Aguas bravas en el Pacuare. Puentes colgantes sobre el dosel de Monteverde. Olas para todos los niveles, de Tamarindo hasta Pavones. Y el Chirripó, a 3.820 metros, que en una mañana despejada te enseña los dos océanos a la vez.
Lo que cambia cuando vives aquí son las cuentas. Desde casi cualquier punto del país, casi todo eso queda a dos o cuatro horas en carro: lo que un visitante reserva con una semana de vacaciones, tú lo haces un sábado porque amaneció bonito.
5. Los volcanes, y la tierra que dejaron
Seis volcanes activos, y el de las postales es el Arenal: un cono casi perfecto sobre el lago, con La Fortuna a sus pies y un mercado inmobiliario propio. Al Poás y al Irazú se sube en carro casi hasta el borde del cráter. El Rincón de la Vieja y el Tenorio son más tranquilos y, para pasar el día, mejores.
También explican la agricultura. El suelo volcánico del Valle Central es la razón de que el café de estas laderas valga lo que vale, y de que buena parte de la mejor tierra del país esté entre los 800 y los 1.600 metros, donde, de paso, el clima no pide aire acondicionado.

6. Aguas termales bajo un volcán

La misma geología que levantó los conos calienta el agua. Cerca del Arenal, el río Tabacón alimenta una serie de pozas, cada una a unos grados de la siguiente, así que vas probando hasta que una queda exacta y ahí te quedas hasta que oscurece.
Al norte del volcán hay pozas gratuitas a la orilla del río que la gente del lugar usa de toda la vida, y hoteles que cobran precio de hotel por la misma agua un kilómetro más allá. Vale la pena hacer las dos cosas una vez. Después encuentras la tuya.
7. Pura vida, en sentido literal
Lo vas a escuchar en la primera hora: hola, gracias, no hay problema, todo bien. Pura vida hace mucho trabajo con dos palabras, y describe bastante bien cómo funcionan las cosas.
La evidencia es mejor que el cliché. La península de Nicoya es una de las cinco Zonas Azules del mundo, donde la gente llega a los noventa y más con una frecuencia poco común. Costa Rica encabeza el índice Happy Planet en todas sus ediciones desde 2009, que mide el bienestar frente al coste ecológico de producirlo, y que no es lo mismo que el titular de «el país más feliz del mundo» con el que suele confundirse. El ejército se abolió en 1948 y ese presupuesto se fue a escuelas y hospitales.
El intercambio existe, eso sí: los trámites tardan, el fontanero llega el jueves más o menos y la tienda puede estar cerrada sin más. Casi todo el mundo decide que es un precio justo en un mes.

Quienes se quedan contentos son los que volvieron una segunda vez, en otra estación, y manejaron. Una semana en carro alquilado en setiembre dice más sobre dónde quieres vivir que un mes mirando propiedades en febrero.
Jorge Morales — Corredor y propietario, Tropical Realty Costa Rica
Cómo sigue esto normalmente
Los compradores extranjeros tienen propiedad titulada aquí en los mismos términos que una persona costarricense: no hace falta residencia para ser dueño, ni un socio local fuera de las zonas de concesión en la playa. Eso sorprende, y suele ser el momento en que la idea deja de ser un sueño.
Si una de las siete razones te jala más que las otras, empieza por el mapa: busca por provincia, cantón y distrito para ver qué hay realmente en cada zona, o recorre todo el catálogo por presupuesto y tipo. Y cuando quieras hablar con alguien, cuéntanos qué buscas: la época en que te mudarías, cuánto estás dispuesto a manejar, el presupuesto. Te devolvemos una selección que valga tu tiempo.
Fotografías, en orden: Manuel Antonio por Bernard Gagnon (CC0); perezoso de tres dedos por Urak-Tou (CC BY 4.0); Playa Langosta por ImagePerson (CC0); reserva de Monteverde por Cephas (CC BY-SA 4.0); catarata de La Fortuna por Isabella Jusková (CC0); Arenal por Bernard Gagnon (CC0); aguas termales de Tabacón, Agencia Central de Inteligencia de EE. UU. (dominio público); atardecer en el Pacífico por ImagePerson (CC BY 4.0). Todas vía Wikimedia Commons.